miércoles, 21 de junio de 2017

Entrevista a Jorge Pozo Soriano

Jorge apareció de sopetón una mañana de enero. Una mañana que estaba siendo bastante fea y aunque no la arregló la mejoró bastante. Hoy, meses después, he leído los dos libros que tiene publicado y Jorge se ha convertido en un amigo. Os dejo con él.

En primer lugar, muchísimas gracias, Laura, por hacerme mi primera entrevista como escritor (ya fuiste la primera en hacer una reseña de un libro mío), ¡para mí es todo un honor! Espero estar a la altura.

A vosotros, los que la leáis, también os doy las gracias. Por vuestro tiempo y vuestro interés.


- ¿Cómo nació Tamarán?

Tamarán nace de un sueño que tuve cuando vivía en Florencia. En ese sueño, un niño descendía por una ladera, rodeado de árboles y plantas, hasta que descubría un lago sobre el que caía una cascada. Tan simple como eso. De ahí, no me preguntes por qué, comencé a escribir sin ninguna intención de que fuera a derivar en una novela juvenil de fantasía (por entonces aún pensaba que sería escritor de novelas para adultos). El resultado es un libro de casi quinientas páginas escrito entre Florencia, Londres y Madrid.

- ¿Qué hay de ti en Gabriel, el personaje principal?

Sin que lo esperara, ser huérfano de madre, aunque yo no lo era cuando lo escribí. Supongo que hay algo mío en más de un personaje. En Gabriel podría ser ese gusto por la literatura fantástica o la fortaleza emocional. Sin embargo, creo que hay otro personaje que lleva más de mí que Gabriel. Al fin y al cabo, soy sagitario.

- ¿Qué significa para ti Tamarán?

Ufff, aún creo que no soy consciente del todo. Esta historia supuso que, por primera vez, tuviera en mente que iba a escribir algo con la intención de publicarlo. Hasta ese momento había escrito algún relato, poesías… pero más para mí que para querer sacarlo al mercado editorial. Con Tamarán sí lo pensé y, después de ocho años (y con otro libro publicado con anterioridad), puedo decir con mucha felicidad que lo he logrado.

- Cuéntanos, ¿tienes alguna manía al escribir?

Me imagino que muchas, pero aún no he caído demasiado en la cuenta. Lo que sí necesito, supongo que como todo escritor, es estar tranquilo, encerrarme en mis ideas y olvidarme del resto para poder concentrarme. He escrito en casas, en cafeterías, en bibliotecasSi veo que hay distracciones: cascos, música y a darle al teclado (Ludovico Einaudi, Enya y Dido han sido muy importantes en todo lo que llevo escrito).

- Crear un mundo fantástico como lo es Tamarán tiene sus riesgos, ¿cómo lo creaste?

s que riesgos lo que lleva es mucho (mucho) trabajo. “Tamarán” es el nombre que le dieron los guanches a la isla de Gran Canaria, y significa tierra de valientes, por lo que tuve que ser un valiente más para crear esa tierra. Cuando vi que la propia historia me pedía fantasía se abrieron ante mí unas posibilidades inmensas para darle rienda suelta a la imaginación. Supongo que inventarse un mundo nuevo es un arma de doble filo: por una parte, empezar de cero y crearlo todo de nuevas es, como digo, un trabajo costoso; por la otra, te permite ser libre, no tener que describir lo que ya existe, sino que esa, tu descripción, es la que dice cómo es ese lugar que te estás sacando de la manga. También ha habido personas que me han echado un cable para que ese mundo siguiera ciertas normas y fuera creíble. Manuel Francisco Reina (un escritor que os recomiendo a todos) al principio; y Ana González Duque (también recomendada, al igual que su presencia en redes) en la recta final me dieron muy buenos consejos por los que tanto Tamarán como yo les estamos muy agradecidos.

- Para leer, ¿clásicos o contemporáneos?

Por suerte he leído mucho y prácticamente de todo a lo largo de mi vida. Lo clásico está ahí por algo y siempre se puede aprender de su lectura, pero lo contemporáneo, si sabemos elegir bien, también puede aportarnos muchos beneficios. Ahora que estoy más metido en la literatura infantil y juvenil (sobre todo, fantasía) he dejado un poco de lado otro tipo de libros y sí intento estar un poco a la última en cuanto a novedades, aunque siempre tengo clásicos a mano a los que poder recurrir en caso de necesidad extrema.

- ¿Existe la inspiración?

Claro que existe, pero la falta de inspiración se suple con trabajo, con constancia. Picasso dijo eso dela inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. Si nos dejamos llevar por esos momentos en los que no estamos inspirados, gran parte del trabajo lo tiraremos por la borda. Es cierto que, por múltiples motivos, no siempre se es igual de productivo o que lo que escribimos no nos convence de la misma manera, pero soy de la opinión de que, al escribir, es mejor crear contenido en lugar de no hacer nada. El día que se esté s inspirado, siempre se puede volver atrás y revisar, corregir, cambiar, ampliar o borrarlo todo, pero el simple hecho de ser constantes y seguir escribiendo es ya muy positivo.

- ¿Planificas o te dejas llevar por las musas?

Creo que tendría que planificar más, bueno, que tendría que planificar, pero, hasta ahora, todo lo que he escrito me ha salido de forma natural. Hacerlo de esta forma me ha supuesto unos procesos de revisión muy, muy duros, pero es como me salió hacerlo. Ahora soy algo más organizado con estas cosas y voy apuntando notas de ideas que tengo sobre historias, personajes, lugares, situaciones e, incluso, diálogos o frases que se me ocurren para nuevos proyectos, aunque, a la hora de sentarme y escribir, me dejo llevar por esas musas, sí.

- ¿Qué libro te llevarías a una isla desierta?

¿Solo uno? Hago trampas y elijo dos: “Momo”, de Michael Ende, y La señora Dalloway, de Virginia Woolf. Te pondría muchos, muchos más, pero ya me he saltado un poco la norma.

- Si tuvieras que elegir, ¿seguir leyendo o seguir escribiendo?

¡Qué pregunta más complicada! Si me guiara por la vida que he llevado hasta ahora te diría que leer, ya que la lectura me ha aportado muchísima felicidad a lo largo de todos estos años, incluyendo el hecho de que hoy sea escritor. No obstante, ahora que ya he probado lo que es tener entre las manos un libro mío, saber que hay personas que los leen, que disfrutan con ellos, que se emocionanHablar con alguien que me ha leído y quiere compartir conmigo lo que ha sentido es una sensación tan maravillosa que, la verdad, no podría prescindir de ella. Por lo tanto, me quedo sin contestar la pregunta (o contestándola a medias).

- Por último, un consejo para aquellos que quieren escribir.

Siempre que alguien me ha hecho esta pregunta o que he hecho alguna charla sobre el fomento de la lectura y la escritura en centros educativos he dado la misma respuesta: leer, leer y leer; escribir, escribir y escribir. Luego ya irá todo lo demás (si se quiere entrar en el mercado editorial o pensar en una autopublicación), pero si no se lee y no se escribe, no llegaremos a ningún sitio. Parece una respuesta absurda, pero la constancia para un escritor es un porcentaje muy alto a la hora de terminar una historia. A todo se aprende con práctica, y lo de escribir, en ese sentido, no es diferente al resto.

¡Un abrazo fuerte para todos!
 
Tenéis la reseña que hice de El destino de Tamarán  en el blog y podéis leerla aquí.
 
Os deseo grandes lecturas,
 
Laura.
 

miércoles, 7 de junio de 2017

Azul de medianoche de Simone Van Der Vlugt

Otro de mis géneros literarios favoritos es la novela histórica en cualquiera se sus subgéneros. Disfruto mucho tanto de las que nos hablan de un hecho real como de las que mezclan ficción y realidad. Me sorprenden los escritores que son capaces de montar toda una trama alrededor de un hecho sin alterar su verdad.

El error de una noche lleva a Catrijn a un mal matrimonio. Cuando un año después se levanta siendo viuda, solo puede sentir alivio. Al acabar el luto vende sus escasas posesiones y deja De Rijp, pueblo en el que vive, atrás. Su primer destino es Alkmaar, poco después llega a Ámsterdam, ciudad en la que trabaja como ama de llaves y de donde se tiene que marchar apresuradamente, para asentarse en Delft y conseguir vivir de su sueño: pintar cerámica.

Azul de medianoche está ambientada en la Holanda del siglo XVII. La autora nos abre las puertas del siglo de oro holandés y mezcla realidad y ficción de una manera espectacular. La venta de cerámica china, la aparición de Rembrandt como un personaje más y las magnificas descripciones lo convierten en una novela con una lectura ágil y que engancha desde las primeras páginas.

La voz de Catrijn nos acompaña durante la lectura, haciéndonos participes de todas sus vivencias. Es una mujer fuerte, decidida y dispuesta a no dejarse pisar por la vida. Vivirá varios amores que la dejarán conocer la multitud de variantes que tiene ese sentimiento, pero también se enfrentará a situaciones que la harán plantearse si tanto esfuerzo merecerá la pena.

 Los personajes secundarios nos mostrarán como se conforma la estructura social: la clase alta frente a los más humildes, a la que pertenece nuestra protagonista. Si tengo que destacar a uno de estos personajes sería a Evert, dueño de la fábrica de cerámica donde trabaja Catrijn y que será su segundo marido. Evert ha perdido a su mujer y a sus hijos en un incendio, pero no deja que esa pérdida lo consuma. Contratar a Catrijn, aun siendo mujer, en un puesto reservado a los hombre hace que se gane nuestro respeto. En el opuesto estaría Jacob, un exempleado de Catrijn, quien regresa a su vida para chantajearla y ocupar un puesto que no le pertenece. Jacob es un hombre ruin, que quiere escalar posiciones aprovechando cualquier oportunidad que se le presenta. Entre Evert y Jacob tenemos a Mattias, hermano pequeño de Evert y con el que la protagonista tendrá un fugaz, pero intenso romance. Mattias es aventurero y libre, no quiere ataduras hasta estar seguro de haber hecho todo lo que quería en la vida, su relación con Catrijn hará temblar muchos de esos ideales.

Muchas gracias a Duomo Ediciones por la oportunidad de leer Azul de medianoche.

Os deseo grandes lecturas,
 
Laura.








martes, 30 de mayo de 2017

El destino de Tamarán de Jorge Pozo Soriano


Adentrarme en El destino de Tamarán ha sido todo un reto. Un reto y una experiencia maravillosa. La fantasía siempre es un género con el que me cuesta ponerme, pero la sinopsis me llamaba tanto la atención desde que su autor la publicó, que me puse con ella en cuanto llegó a casa.

Gabriel acaba de perder a su madre. Sube al coche molesto rumbo a unas vacaciones con las que no está de acuerdo, cuando él y su padre tienen un accidente. Ángel, su padre, sale ileso, pero Gabriel queda en un coma profundo. Despierta en Tamarán, un mundo mágico, donde nada más abrir los ojos tiene que ayudar a las ondinas, seres acuáticos, a salvar su aldea de la destrucción.
Poco después conocerá al centauro Agoney. Con él emprenderá el viaje que los llevará hasta el Volcán Sumiso para luchar en la Gran Batalla, acontecimiento que decidirá el destino de Tamarán. Por el camino, y ya junto a Beneygacim, el Gran Gélido, irán reclutando el ejército que formarán los aliados de la luz, partidarios de Atennery, y enfrentándose a los escollos que Yraya, duquesa de los duendes oscuros, les va poniendo para retrasar su llegada al volcán.
Conforme pasan los dones (días), Gabriel está más débil y el grupo teme no ser capaz de mantenerlo con vida. Abstraídos en sus pensamientos, y cargando un gran pesar, avanzan hacia la guerra que hará que Tamarán brille con luz propia o acabe sumida en la oscuridad.

A pesar de que he dicho que me cuesta entrar en las novelas de fantasía, no ha sido el caso de esta. Gabriel comienza su andadura en el mundo real y eso hace que llegar a Tamarán sea emocionante porque pasas de ese paisaje que conoces a otro donde no sabes lo que te espera, pero que te acoge sin hacerte sentir que eres un intruso.

El destino de Tamarán tiene una ambientación increíble. Conforme avanzamos en la lectura visitamos una gran cantidad de reinos y conocemos a criaturas maravillosas. Algunas conocidas, como los centauros y las ondinas, y otras que salen de la imaginación del autor, como los ciclómadas o los gélidos. El autor describe con total naturalidad las características de los edificios, plantas y seres que lo habitan.  
A pesar de sus casi quinientas páginas su lectura es fluida, sin parones. Los capítulos, que no son muy extensos, tiene todos una cantidad de páginas parecida y alternan los acontecimientos que ocurren en Tamarán con lo que pasa en la vida real. Un detalle que me gustó mucho es el hecho de que los pasajes que ocurren en la Tierra están narrados en primera persona, mientras que la trama principal lo está en tercera persona. Estos pasajes refrescan los momentos de tensión y te hacen avanzar con muchas más ganas.
Jorge ha arriesgado mucho con los personajes, pero ha hecho un gran trabajo. El protagonista, Gabriel, ha perdido recientemente a su madre y se ve envuelto en una batalla en la que tendrá que dar lo mejor de sí mismo para salvar a sus amigos. Agoney y Beneygacim, sus grandes apoyos en Tamarán, son dos personajes enormes y tan reales que a pesar de ser un centauro y un ser que necesita el frio para sobrevivir, te sientes identificado con ellos y con sus ideales. Por otra parte, Ángel, nos transmite el amor que siente hacia su hijo y cómo este es capaz de traspasar todas las fronteras. No puedo olvidarme de Yraya, la pérfida duquesa de los duendes oscuros. Nació de una relación prohibida que marcó su destino. Utilizará todo el poder de su magia negra y no se detendrá ante nada para hacerse con las riendas de Tamará. Y aquí viene el único 'pero' de esta novela: Yraya se quedó un poco a la sombra. No es que pase desapercibida, para nada. En los momentos claves saca todo su potencial, pero también creo que ese potencial podría haber dado más juego. Me quedo a muchos en el teclado, pero a esos dejo que los descubráis vosotros.

La ilustraciones, en blanco y negro, vienen de la mano de Marta Marbán de Frutos y son maravillosas, aunque tengo que decir que su tamaño dentro del libro no las ha dejado lucirse del todo.

Jorge Pozo Soriano nace en Madrid un 23 de noviembre de 1985. Es maestro de primaria y escritor de literarura infantil y juvenil. Su primer libro, Las bufandas de Lina (editorial Endymion), está dirigido a los más pequeños de la casa.

El destino de Tamarán es un paseo maravilloso entre seres únicos y reinos espectaculares, que me ha hecho recordar lo bonito que es el género de la fantasía.

Os deseo grandes lecturas,

Laura.

sábado, 27 de mayo de 2017

Arenas movedizas de Malin Person

La novela  negra es uno de mis géneros favoritos y al leer la sinopsis de esta me lancé a por ella.

Una masacre en un instituto de élite en Estocolmo lleva a Maja Norberg, la única superviviente, a convertirse en la principal sospechosa. La visión de un aula ensangrentada y los cadáveres de cinco personas nos abren las puertas del tribunal donde Maja está siendo juzgada.

Arenas movedizas tiene un tono irónico, perspicaz, pero muy claro. Maja, la protagonista, es la que nos adentra en su mundo. A pesar de que este tipo de narrador siempre te deja lagunas conseguimos entrar en su mente adolescente. Los pensamientos de Maja evolucionan de una manera sorprendente y pasan desde la picardía juvenil a transmitirnos su miedo, su sentimiento de culpa para contarnos los motivos que la llevaron, o no, a matar a sus compañeros, entre los que estaban su novio y su mejor amiga.

La novela se divide en varias partes desde las que conoceremos las distintas fases del juicio a cómo llegó, Maja, a ser la única que sobrevive.

A pesar de que el planteamiento de novela me parece original su lectura no se me hizo fluida. La poca cantidad de diálogos, las largas divagaciones de Maja y que pocas veces profundiza en los temas que se supone que denuncia hicieron que en la última parte de la novela sintiese el deseo de dejarla.

Malin Persson Giolito nació en Estocolmo en 1969. Ha trabajado como abogada en el mayor bufete de los países nórdicos y como funcionaria de la Comisión Europea en Bruselas. Ha publicado tres libros antes de Arenas movedizas, que va a ser editada en 24 países tras su gran éxito en Suecia, donde ha sido elegida Mejor Novela de Suspense del Año, el premio literario oficial que concede la Academia Sueca de Escritores de Misterio. Vive en Bruselas con su marido y sus tres hijas.

martes, 23 de mayo de 2017

En el lugar de siempre de Ana Medrano

Desde que leí  Y en nosotros nuestros muertos supe que no dejaría pasar mucho tiempo antes de volver a leer a Ana. Y es que Ana y su Nena Castelao tienen algo que enganchan, que enamora.

En En el lugar de siempre Nena se embarca en una nueva investigación, pero esta vez de la mano de su tío Daniel. Dado le pedirá ayuda con algo que ha ocultado a su familia durante treinta años. Nuestra protagonista no dudará en tenderle la mano a su tío mientras una nueva amenaza ronda a los Castelao.

Con esta nueva novela, Ana Medrano, desmiente eso de `las segundas partes nunca fueron buenas`. Sigue la línea de su antecesora (tenéis la reseña aquí ) y nos deja conocer un poco más a Nena, pero también ahondar en el pasado de Dado, personaje que ya en Y en nosotros nuestros muertos destacaba tanto por su carisma como por lo que no nos contaba.

Junto a Nena y Dado siguen Guio y Lola, Sole y su hijo y Javier, el inspector que enamoró a Nena, y a muchas lectoras, en la anterior novela. Pero en esta ocasión es Silvana, la pareja del primer marido de Nena y padre de Guio, quien la traerá de cabeza.

De nuevo, la autora, nos sorprende con una prosa ágil y fresca; unos personajes reales con miedos e inseguridades; una historia de amor que crece poco a poco y una trama secundaria que enriquece la trama principal.

Secretos de familia, amores que crecen y otros que se estacan, personas interesadas y el amor como defensa son las bases de En el lugar de siempre.


Ana Medrano nació en Madrid en 1965, estudió Arte, vivió dos años en Londres y tiene dos hijos. A 'Y en nosotros nuestros muertos' le siguen 'En el lugar de siempre' y 'Después de tantas penas'. Actualmente la autora está dando los último retoques a la cuarta y última parte de la saga 'Nena Castelao'.

¿Habéis leído el libro? Contadme en los comentarios que os ha parecido. Sino lo habéis hecho os recomiendo que lo hagáis, yo me pongo en unos días con su tercera parte. Muchas gracias a Ana Medrano por la oportunidad de leerla.


Os deseo grandes lecturas,
 
Laura.